Alumnos de Chapingo comparten su sentir a punto de egresar

Concluir los estudios universitarios, crea en los alumnos sentimientos encontrados de felicidad y nostalgia, previo al momento de decir adiós a su Alma Mater. Por este motivo, durante una semana compartiremos con la comunidad universitaria mensajes de despedida que hicieron llegar algunos alumnos de 7º año que están por dejar las aulas, regresar a su terruño e iniciar una nueva etapa en su vida.

Hoy se cierra el telón

Vianey C. Mendoza Romero
Egresada de Parasitología

Buenos días miembros del presídium, padres de familia que nos honran con su presencia. ¡Buenos días chapingueros graduados! Qué hermosa se ve desde aquí la enorme riqueza cultural de Chapingo. Mi nombre es Vianey Mendoza y se me ha otorgado el gran honor de expresar a nombre de mis compañeros un mensaje de despedida que empieza con el día en que llegamos a Chapingo, el cual quedará por siempre grabado en nuestra mente.

Teníamos apenas 15 ó 18 años, veníamos con una maleta cargada de ropa, nuestros pies estaban temblorosos y nuestro corazón palpitaba de emoción, pero sobre todo veníamos con un sueño bien incrustado en el alma, y es que se abría el telón y entraban a escena los personajes…

Empezaré con los profesores, los hubo alegres, serios, exigentes, de todo un poco, pero de cada uno aprendimos mucho, su ejemplo, su guía y sus enseñanzas nos moldearon e inspiraron de tal manera que hoy forman parte de lo que somos.

Compañeros de toda la República, que sazonaron con su personalidad nuestra estancia, aquí aprendí el “arre” de los de Sinaloa, el “sabe” de los de San Luis Potosí y aun no entiendo el “cono de leche” de esos loquillos de Guanajuato y ni qué decir de las quesadillas de queso de los chilangos, con todos ellos, viajábamos horas y horas en un camión, y sufríamos en Cálculo, Agronomía, y también Topografía.

Amigos con los que comimos, dobleteamos e íbamos a la “Meche” cuando nos cerraban el comedor, con los que hicimos botargas, estudiamos noches enteras en los pequeños cuartitos de autoconstrucción, y con los que sentimos esa adrenalina de entregar un trabajo hasta el último día.

Amigos que fueron como hermanos, los que a pesar de conocernos bien, decidieron quedarse a nuestro lado, aquellos con los que nos reímos, aún en medio del dolor, dicen que de estos amigos hay veracruzanos, poblanos, y queretanos.

Y amores… ¡ayyy, amores! Chaparritas oaxaqueñas, chiapanecas, grandotes de Coahuila y Sonora, morenitos guerrerenses y michoacanos y ni hablar de esos ojazos de las tapatías y de todos los estados, con ellos, sentíamos como si voláramos en las noche de sabadósis o por ellos, experimentábamos la amarga experiencia del desamor.

Por último, mencionaré a los personajes más importantes, aquellos que han estado en todas las obras de nuestra vida y a pesar de la distancia se mostraron fieles e incondicionales y cuyo amor ha sido siempre constante, nuestra familia, hoy queremos que sepan algo: mucho del esfuerzo que hicimos fue para que hoy se sintieran honrados, para que se sintieran orgullosos de nosotros, ¡gracias por todo!

El escenario fuiste tú, Chapingo, contemplando silenciosamente cómo crecíamos y madurábamos. Tú nos viste estudiar, caer, frustrarnos, levantarnos, sacudirnos el polvo y volver a intentar y en tu regazo aprendimos a amar la tierra y el fruto que ella nos da.

Como en toda puesta en escena hubo momentos de mucha alegría y otros de tristeza, de paz y de angustia, de fuerza y miedo, sin embrago, a pesar de todo, logramos mantener la mirada en la cima. Y es así, como después de años de esfuerzo, desvelos y dedicación  hoy podemos ver cómo se cierra el telón.

Y empezará en otro lugar y con otros personajes una nueva obra con retos y aventuras diferentes, pero tú ¡oh amada Alma Mater! siempre iras en nuestro interior.

Hoy ya nos vamos con unos años más, una maleta cargada de ropa, unos pies que ahora van firmes, un corazón lleno de nostalgia por los recuerdos y las personas que debemos dejar atrás, pero sobre todo nos vamos con un sueño que gracias a Dios pudimos alcanzar.

Hemos luchado mucho para graduarnos, pero lo irónico de todo esto es que hoy empieza la verdadera lucha, porque tenemos el compromiso moral, sí chapingueros, tenemos el compromiso moral de esforzarnos para impulsar a nuestro campo mexicano, porque somos enormemente privilegiados de haber pertenecido a una escuela que todo, todo, y lo vuelo a repetir, porque cada uno de os que están aquí sabe que es cierto, todo nos dio.

¡Dios, tan sólo te pedimos que bendigas el trabajo de nuestras manos, pues de éste dependerá la alimentación de nuestra nación!
¡Que Chapingo tenga siempre tu bendición!
¡Muchas gracias!